No es lo mismo predicar que dar trigo
"Retrasar la edad de jubilación (aunque fuere con
carácter voluntario), cuando hay más de un millón de parados que son jóvenes de
menos de treinta años, no parece lógico"
Las malas noticias nunca vienen solas. Dice el
presidente del Gobierno que en 2012 seguirá creciendo el número de parados. Hay
quien habla ya de seis millones de desempleados a finales de año. Si los cinco
que tenemos ahora ya son una tragedia, la verdad es que se agotan los adjetivos
para calificar la situación. Los adjetivos y, por lo visto, también las ideas
para hacer frente al problema. Porque desde el Gobierno (ministros
Guindos, Báñez, etc) no paran de decir que saben lo que hay que
hacer, pero no pasan de las musas al teatro.
De la reforma laboral
todavía no hay nada concreto más allá de algunas filtraciones, que si libertad
de los empresarios para descolgarse de los convenios estatales, que si despido
con 20 días de indemnización, que si "mini trabajos" de 15 horas a la semana y
400 euros de salario o retraso, voluntario, de la edad de jubilación, idea,
ésta, expuesta por la ministra de Trabajo. Pero todo, ya digo, son, en esencia,
especulaciones. Hasta el momento no hay nada nuevo en el BOE.
Algo
parecido ocurre con la tantas veces anunciada reforma financiera. De momento, la
cosa se ha quedado en que a los ejecutivos de las cajas o bancos que reclaman
ayudas para tapar sus pufos, les rebajarán sus multimillonarios sueldos actuales
para dejarlos en "sólo" 600.000 euros anuales. Es obvio que el Gobierno no lo
tiene fácil. La economía está en recesión y por eso ni se crean nuevas empresas
ni más puestos de trabajo; la deuda financiera nos acogota y las CC.AA. están
arruinadas y poco dispuestas a corregir sus derivas de derroche, pero, dicho
esto, quienes han llegado al poder prometiendo programas concretos para endereza
el rumbo, deberían mostrar sus cartas. Retrasar la edad de jubilación (aunque
fuere con carácter voluntario), cuando hay más de un millón de parados que son
jóvenes de menos de treinta años, no parece lógico. Sobre todo, si pensamos en
que como ha dicho el presidente Rajoy, por desgracia, este año, el paro seguirá
creciendo. Así las cosas, uno no sabe a qué atenerse. Incluso está tentado a
pensar que cuando se habla desde la oposición las cosas se ven de una manera muy
diferente a cuando hay que gobernar. Vamos que, una cosa es predicar y otra dar
trigo.