El alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo tampoco estaba muy dispuesto a aguantar en su escaño las ocho horas que duró la última sesión plenaria. En uno de sus paréntesis me confesaba que le parecía una estupidez el proyecto de ley aprobado por el PSOE con el apoyo de IULV-CA, sobre la incompatibilidad para que los alcaldes pudieran ser parlamentarios andaluces. "Ambos cargos se pueden compatibilizar sin problemas y desde luego yo creo que los alcaldes están mar cerca de la realidad, porque la viven día a día, que todos estos que hay ahí dentro". Gordillo lo tiene claro, si es elegido parlamentario dimitirá como alcalde, pero seguirá mandando en Marinaleda como teniente de alcalde. Por mucho que le pese al coordinado de IULV-CA, Diego Valderas, que pretendía quitárselo de enmedio.